dilluns, 12 de setembre de 2011

Carta de una profesora enviada a Público y EL PAÍS

6/ Septiembre/ 2011
MUCHAS GRACIAS SEÑORA AGUIRRE
¡¡¡Por fin!!! Estoy realmente encantada con trabajar 20 horas semanales y pensé que este día no iba a llegar nunca. ¿De verdad que ya no vamos a tener que cumplir con los artículos 70 a 81 de la Orden Ministerial de 29 de junio de 1994 que establecía que los docentes trabajamos 37 horas y media? ¿Es cierto que ya no tengo que permanecer en el centro 27 períodos semanales y dedicar 10 horas y media semanales a claustros, juntas de evaluación, preparar mis clases, preparar exámenes y corregirlos? ¿Ya no hay exámenes? ¿Puedo decir chorradas durante 55 minutos a 30 menores de edad porque ya no tengo que preparar lo que les voy a contar? ¿Me ha quitado usted por fin esas horribles horas complementarias en las que yo hacía guardias de patio? ¿No sustituiré a mis compañeros cuando falten, ni atenderé a la biblioteca a razón de 5 horas semanales? ¿Ya no tendré que coordinarme con mi jefe de departamento una hora a la semana para que supervise el cumplimiento de una programación que no tendré que preparar nunca más? ¿Ya no voy a ser tutora? Entonces… ¿Ya no tendré que acudir a esas tediosas reuniones de tutores para coordinar el plan de acción tutorial con la orientadora? ¿Ya no tendré que tratar nunca más en la hora de tutoría que, afortunadamente ya no existe, de temas tan intrascendentes para nuestros alumnos como la resolución de conflictos, la autoestima, el compañerismo, el tabaquismo, la anorexia, etc.? ¿No tendré que controlar el absentismo de los alumnos de la tutoría que nunca me asignarán? ¿No tendré que detectar nunca más las carencias, los problemas y las necesidades de mis alumnos? porque, entiendo que no tendré tiempo en mi horario semanal de 20 horas de clase mondas y lirondas para coordinarme con el departamento de orientación. ¿Ya no pasaré una hora semanal haciendo llamaditas a las casas para contactar con las familias e informar de cómo evolucionan los niños? ¿Ya no voy a tener que recibir nunca más a los padres preocupados por sus retoños porque sólo voy a dar 20 horas de clase semanales? Esto, además, aumentará enormemente la productividad en la comunidad de Madrid: ¿Qué es eso de pedir permiso en el trabajo para entrevistarte con el tutor de tu hijo?
Le transmito también el agradecimiento de los profesores de ciencias de mi centro pues ya no tendrán que preparar las prácticas de laboratorio que nunca harán. Por cierto, ¿vendemos el mobiliario y el material de los laboratorios del centro a la privada para sacar unas perrillas y superar el déficit o se lo regalamos a los de la concertada que son colegas? ¿Vendemos el fondo de la biblioteca que nunca más se abrirá? Podemos sacarnos un pastizal, sería una pequeña contribución de la educación pública para la creación de esa fabulosa policía autonómica que desea usted crear, si lo suma a lo que se ha ahorrado usted dejando en su casa a 1424 FUNCIONARIOS (NO INTERINOS) de secundaria sacaría adelante la policía y un ejército privado si se le pone a su señoría, que usted lo vale. También me comunican los compañeros de lenguas extrajeras que tiene usted más razón que una santa, que había que plantarle cara al Consejo de Europa: a los españoles no se nos dicta cómo se enseñan los idiomas extranjeros ¿Qué coño es eso de que los grupos deben ser reducidos para potenciar la práctica oral? Aquí a 30 niños que es como hemos estudiado todos hace 40 años y no veas cómo pilotamos en esto de los idiomas.
Como trabajo en un pueblo, los padres me preguntan si vamos a tener agrupamientos flexibles en lengua y matemáticas para los alumnos que necesitan una atención más pormenorizada y les he comunicado que evidentemente no, que había que quitar docentes para superar el déficit y que su deber como buen madrileño es dar de comer a los de las academias, que tienen que salir de la crisis. En la escuela pública no se dan clases particulares. Por cierto, el colectivo de academias se suma al agradecimiento porque la recuperación de materias pendientes corre ahora de su cuenta.
Los alumnos de compensatoria, unos 25 niños que están bastante perdidos, me piden que, como les corresponde medio profesor de esa especialidad para atenderlos, si podíamos hacer algo para que les tocase la mitad que tiene aparato fonador, que las piernas no les valen.
El TIC no dice nada porque ya no hay. De todos modos ya no necesitamos ordenadores para entrar en Internet, eso lo vamos a hacer cuando, después de trabajar 4 horas diarias únicamente, volvamos a casa y no tengamos clases que preparar ni exámenes que corregir.
¿QUEDAMOS ENTONCES EN QUE PASO DE 37 HORAS Y MEDIA A 20 Y QUE ME VA A SUBIR EL SUELDO POR EL TRAUMA QUE ESTO ME OCASIONA?
ES USTED MI HEROÍNA SEÑORA AGUIRRE.
TRANSMITA MIS RESPETOS A LAS SEÑORAS FIGAR Y DELIBES, SIN CUYA INESTIMABLE AYUDA, ESTO NO HABRÍA SALIDO ADELANTE.
Por cierto, si admite usted sugerencias de una admiradora: aumente usted el horario a los presentadores de los telenoticias de TELEMADRID que está muy feo que trabajen 5 horas semanales y cobren lo que cobran.
UN SALUDO DE UNA DOCENTE AGRADECIDA

dijous, 8 de setembre de 2011

Digueu NO al canvi de llengua

Només hi heu de dedicar un segon.
Si us plau, voteu NO al canvi de llengua i feu-ho arribar als vostres contactes si creieu que és important.
Gràcies!

Per mantenir la llengua a l'escola voteu NO :
http://www.elpais.com/encuestas/encuesta.html?id=15406

Nota: Feu-ho córrer

dimecres, 7 de setembre de 2011

Quina Lenta Agonia, la del Ametlers Perduts

Quina lenta agonia, la dels ametlers perduts reconstrueix aspectes de la vida i les creences en un barri humil i perifèric de la ciutat de Xàtiva a finals dels anys seixanta. www.criticadelibros.org. Un darrer reducte on encara sobreviu la cultura popular del poble valencià, on la gent encara dialoga amb total naturalitat amb el món sobrenatural i màgic que han heretat dels seus avantpassats. Aquest món, però, prenuncia la seua imminent desaparició just abans que la humanitat ha de posar els peus en la lluna. Com a teló de fons d’aquesta història habitada per ànimes en pena, bruixes, dimonis i una diversa mitologia popular, traspuen les inesborrables  seqüeles que la guerra ha deixat en les famílies dels vençuts.

Els ametlers són, en aquest cas, la imatge d’una decadència: la de l’humil barri de les Eretes, una única filera de cases als afores de la Xàtiva de finals dels seixanta, que mira uns arbres que en són l’únic paisatge, és a dir, que l’agonia a què al·ludeix el títol no és una metàfora de la literatura que es fa en català i, en concret, des de terres valencianes. Si patiu quan s’apropeu a una novel·la signada per algun novel·lista valencià actual, o penseu que el fet d’haver estat guardonada no suposa cap garantia de deslliurar-se d’una estona soporífera, llegiu sense falta Quina lenta agonia…, premi Andròmina de narrativa: una obra sòlida i escrita amb un respecte pel lector poc comú a casa nostra.

L’argument no és, certament, gens original: un viatge al passat, marcadament autobiogràfic, per evocar els darrers instants d’un món que anuncia el seu final. Tampoc li fa, cap falta; perquè la peça fonamental de la novel·la la trobem en una veu narrativa amb un domini del llenguatge i del temps realment admirable. Un llenguatge que l’autor reconstrueix des del parlar viu de la zona. Un parlar farcit d’expressions i frases fetes que esdevenen la prova que, efectivament, hi ha alguna cosa més enllà d’aquests ametlers que agonitza, ja que la immensa majoria d’elles, ben vives fins no fa gaire, han desaparegut de la nostra expressió. Això, que tampoc no és novetat, representa en la novel·la de Cucarella un valor afegit: la naturalitat amb què queda encabit en el discurs general, sense que aquest es ressenta de l’acumulació artificial en què han caigut molts abans.

En quant al  tempo narratiu, l’autor, Toni Curaella, ha optat per un altre recurs conegut, però una vegada més usat amb eficàcia: dividir la novel·la en capítols molt breus –difícilment en trobarem cap més enllà de les quatre pàgines– titulats d’acord amb tres sèries: “Els morts i els vius”, la més nombrosa, narrada en primera persona; “Quina lenta agonia…”, amb un narrador més extern que reconstrueix les biografies d’alguns dels personatges que hi apareixen; i “L’ahuixador de mosques”, la més breu, en què predominen les reflexions en veu alta d’un personatge dedicat a aquesta curiosa ocupació.

Així, alternant aquestes tres sèries, l’autor va bastint un retaule a partir d’un impagable grup de personatges de carn i os: personatges vius i ben vius, personatges morts que dialoguen amb els vius, o que retornen a la vida després de molts anys morts; amb un passat digne de ser novel·lat i amb un futur tan incert com ho és el de tot l’univers a què pertanyen. Unes biografies, unes històries, que tenen aquell aconseguit color popular de les narracions de la millor literatura universal, i que també en tenen tota la mala llet: les febleses de la carn i de l’ànima humana posades al descobert, retratades magistralment.

Celia Viñas para niños y niñas… y otros seres curiosos.

Datos Bibligráficos:


Autor: Celia Viñas
Editorial: Ediciones de La Torre
Lugar de Edición: Madrid
Año: 2009
EDAD RECOMENDADA:
Entre 3 y 8 años
NÚMERO DE PÁGINAS:
48 páginas.
TAMAÑO:
14 x 21 cm
MATERIAL CON EL QUE ESTÁ FABRICADO:
Encuadernación: Cartoné.









Funciones:


Poner al alcance de los nuevos lectores las obra de los grandes poetas para que puedan iniciarse en el hermoso lenguaje de las bellas metáforas.

Ilustraciones:



Ilustraciones de Montse Ginesta. Nacida en Barcelona, lleva 20 años ilustrando y sus dibujos siempre resultan divertidos, frescos y originales. Le aborrece el trabajo con ordenador y por eso sus ilustraciones son casi siempre a acuarela combinadas con el collage que es una técnica rápida y muy sugerente.

A la izquierda podemos observar la ilustración que acompaña al poema “Nana de la Niña Mala” que dice así:


No quiere dormir,

No quiere comer,

Ni quiere mi niña

No quiere crecer…

-Señor lobo, venga,

venga por acá.

-No venga, no venga,

Ya se dormirá.

Ay flor de naranjo,

Ay, limpio clavel,

Ojillos de menta,

Boquita de miel.

Venga por acá…

En los brazos de mi niña

El lobo dormido está.

Podemos observar como la ilustración refleja lo que se está diciendo en el poema, su correspondencia con el texto es indiscutible. También comentar que la ilustración es como si la hubiese hecho cualquier niño de la edad para la cual se recomienda el libro, por tanto, creemos que es totalmente adecuada. Se le da mucha importancia a la ilustración este libro y eso queda reflejado en el tamaño de estas, ocupan toda la hoja.

Texto:
Versos de gran musicalidad componen imágenes muy tiernas, acompañadas de divertidas ilustraciones que parecen querer jugar con los textos.

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Esta edición aporta información sobre esta poetisa catalana y deja una página en blanco al final para que se exprese el lector. 
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Los poemas tratan sobre temas que les pueden interesar o preocupar (poema de “Tabla de Multiplicar” o “Hermana”) a los niños de edades comprendidas entre 3 y 8. Por tanto, creemos que la temática es completamente adecuada a la edad para la cual está recomendado el libro así como el lenguaje con los que se expresa: palabras sencillas.



Por lo que se refiere a la tipografía, creemos que no es para nada la más adecuada ya que sus letras se prestan a confusión, sobre todo cuando se trata de las mayúsculas, como podemos observar en los ejemplos de la derecha: en el poema “Tabla de Multiplicar” cuesta un poco descifrar la palabra MULTIPLICAR; lo mismo ocurre en los poemas “paisaje” o “mirando el niño” entre otros.

Con todo y con esto, creemos que este libro no debería estar en la biblioteca de aula de educación infantil. Aunque, podríamos trabajar la poesía y sus temáticas trasladando nosotros, como docentes, el poema a un tipo de letra más adecuado y insertando las ilustraciones de Montse Ginesta que nos parecen estupendas.